Para su limpieza, las persianas requieren un lavado con una solución jabonosa (agua tibia con jabón lavaplatos puede ser suficiente), aplicada con una bayeta de microfibra. En caso de que haya manchas o si necesitas un plus porque tienen mucho polvo, se puede añadir a la mezcla bicarbonato de sodio.

Para limpiar los espacios entre lamas que produce el machihembrado, se puede emplear un cepillo con cerdas suaves o pulverizar con un aparato tipo Vaporeta.

En definitiva, limpiar las persianas enrollables por dentro puede ser un poco tedioso pero es una tarea fácil. Y en casas o terrazas, ocurre lo mismo por la parte de fuera. Basta con cerrar la persiana y limpiar de la misma manera por la parte de afuera.

La dificultad se multiplica en pisos y en ventanas en los que no podemos acceder al exterior. ¿Qué opciones tenemos? ¿Cómo se pueden limpiar las persianas por fuera?

Limpieza persianas

Una opción es limpiar desde dentro estirando el brazo a donde llegue. El problema es que la parte de arriba quedará sin limpiar.

Por Internet también encontrarás algunos consejos, como desmontar el cajón e ir enrollando y limpiando. La parte que vemos y tocamos cuando se enrolla la persiana en el eje es la parte que queda en el exterior.

Personalmente, nosotros solo aprobamos este método si monta y desmonta el cajón alguien con un poco de pericia, porque hay elementos que se pueden romper en el proceso. Además, este trabajo supone estar subido a una escalera así que nuestra recomendación es que nunca se haga estando una persona sola en casa, por su seguridad.

Por último, ideas que han tenido algunos “valientes” como sentarse en el alféizar de la ventana para alcanzar la parte trasera de las ventanas, siempre estarán desaconsejadas. La seguridad es lo primero y este método no lo es.

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